viernes, 19 de marzo de 2010

Libertad



Poco a poco fue notando como su boca se negaba a formar aquellas palabras que antes fluían, su pensamiento descoordinado se negaba a mandar señales visibles de coherencia. Sus alas se habían quebrado,  su vuelo ya no tenía sentido.
Todo comenzó unos años atrás, cuando por el bien de no se que causa, El comenzó a controlarlo todo.
Primero aquella logia que cual capuletos se dedicaban a recaudar de forma casi miserable unos cuantos euros por los barrios mas pobres. La peluquería de Tomás, el chigre dónde todos los días tomaba el café escuchando el rum- rum de “y si no nos vamos pal pueblo”,  dos hermanos que consolaban sabiendo que habían salido del mismo agujero que el resto de mortales que se arrastran por la vida por un miserable salario. Los mismos que sabían que nunca podrían acudir a un estreno (tampoco lo deseaban) de una de esas películas que no podían  entender, por mucho que desde el entorno del Poder se las adornase con flecos de “intelectualidad”.
La cultura, ese bien mercadeado, encorsetado y manipulado. Hacía mucho que ya no se leía a Pérez- Reverte, a Larra, Unamuno, ... Todos los libros estaban controlados, el pensamiento censurado.

 ¿Por qué nadie había hecho nada para detenerlos?

En la memoria se diluía, como aquellas horas blandas del gran Dalí, la última vez que la Red era libre, que la cultura estaba al alcance de la mano, que el pensamiento iba y venía pixelado en una pantalla.

Intentaba recordar, pensar, pero le martilleaban las normas:

La calefacción a 21º, el aire acondicionado a  26º, el tabaco en el bolsillo, la música en los auriculares y la factura en la cartera, los crucifijos escondidos, las estatuas retiradas,ya no recordaba el nombre de su calle, ¿vivía en “Capitán Almeida o Fernando Alonso”?, todo era muy confuso.


Sus hijos enfajados para que no se notase que “estaban bien criados” y los  servicios sociales se los arrebatasen  en casas de acogida en las que paradójicamente les dejaban sin control en las salidas, “fumadas” y “bebidas”.
El  “olé” había desaparecido, el albero era escenario de adoctrinamiento, donde Él gritaba de forma parecida a los bramidos del morlaco.

Los zapatos planos para conducir, las playas sin chiringos...trabajos forzados hasta los 70, la sanidad sin sanidad, sin dientes, sin gafas, los 1000 euros para impuestos... pero lo mas triste, sin horizonte, sin “verdadera libertad”. No esa de sexo a la carta, drogas, alcohol..., no. Libertad de pensamiento, de cultura, de discrepancia, de medios de comunicación...LIBERTAD.

¿Por qué nadie había hecho nada para detenerlos?

4 comentarios:

  1. Lo que pretende este Gobierno dentro de la imparable estrategia de cercenación de derechos e intromisión en el libre albedrio de los ciudadanos dentro del más puro estilo totalitario y estalinista, es cerrar las voces críticas,los blogs molestos, la libertad de expresión en suma en un medio que hasta la fecha escapaba de su implacable control.

    Lo que está en juego,es nada más y nada menos, que la LIBERTAD con mayúsculas.
    Por que cada día que pasa,nos acercamos más al modelo de la Venezuela chavista.

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  2. Veo con mucho agrado que recibe usted a muy buenos amigos comunes. Será un placer visitarlo para hablar de política, de libertad y de lo que se vaya terciando, amigo. Saludos.

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  3. Natalia, quién controla los medios tiene el poder, de aquí a nada, nos vemos escribiendo en la clandestinidad, como en Cuba

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  4. Francés, bienvenido a mi humilde Jardín, una buena conversación sobre lo que se tercie siempre es refrescante.
    Un saludo

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Él puede parecer un idiota y actuar como un idiota.Pero no se deje engañar,
es realmente un idiota

Pásate por EL VIERNES y tómatelo con humor

Yo busco por tí