miércoles, 5 de mayo de 2010

De Nuevo Él


Las 9 de la mañana, un mensajero me trae un paquete. Dentro, un pequeño cofre, una carta, un billete de avión, un pasaje de barco, una llave y lo que parece un vestido de bambúla blanco.
Inquieta miro el sobre, en el remite sólo un dibujo, una rosa azul.
De nuevo él. 
Me muerdo nerviosa los labios mientras decido que hacer, ignorarlo, o  una vez más correr sin sentido hacia su juego.
Pienso dónde querrá verme esta vez. Recuerdo nuestra última cita en St.  Moritz, rodeados de nieve, la cabaña, el fuego. Una semana de pasión, y una mañana había desaparecido.
Han pasado dos años. Ni un mail, ni una llamada. Nada, despareció en la nada. Tantas noches buscando sus labios. Llegué a convencerme que no había sucedido, que aquellas extrañas marcas en mis muñecas pertenecían alguna cicatriz de la infancia.
Decido mirar los billetes. Avión a Grecia, barco a Santorini. Una dirección marcada en un plano, y un te espero.
La carta casi en blanco:
- Tienes una hora para ir al aeropuerto, no traigas equipaje, no lo necesitas, sólo ese vestido,  alas de mariposa.
Sin darme casi cuenta me encuentro perdida por las calles de Santorini, subiendo a lo mas alto, con la llave en la mano y mis alas. No tengo  que mirar el mapa, el embrujo de la música me lleva, la trompeta suena con fuerza, vibra en todos mis poros que sólo desean enredarse en su cuerpo.
La casa blanca, fulgurante, contrasta con añil, la ventana abierta mece las cortinas de lino. Al fondo el cielo y el mar se funden en beso de amantes.
La música continua repleta de melancolía, desgarro, deseo.
Dejo que el sol mime mi piel, mientras la brisa acaricia mis pensamientos. Una silla, una mesa y el daikiri muy frío. Me abandono, el tiempo transcurre como si jamás hubiera sido medido, poco a poco la luz comienza a dorar el mar, la calma lo invade todo, la vida queda suspendida en la nada.
Sé que estas  ahí, te siento, dejo que tus brazos me rocen y sé que ya nada importa. No es tiempo de reproches, el deseo estalla en confeti.

Santorini desaparece...













Microrrelato elegido finalista en el certamen Mujeres Viajeras. Con los premiados y finalistas próximamente se editará un libro bajo el título Relatos de Mujeres Viajeras.
Me hace mucha ilusión ver publicado algo de lo que escribo, pero sobre todo poder compartirlo.
La entrega de premios será el próximo día veinte en Madrid.

4 comentarios:

  1. Enhorabuena es un triunfo!!!El relato es maravilloso.
    Conozco bien la Playa del Silencio,he estado allí varias veces pero no conzco la del Molín.Este verano la buscaré.
    Besin para ti también y ojalá tengas que viajar a Madrid a recoger premio

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  2. Gracias a las dos,no es nada, pero me hace mucha ilusión verlo impreso en un libro.
    Besines

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Él puede parecer un idiota y actuar como un idiota.Pero no se deje engañar,
es realmente un idiota

Pásate por EL VIERNES y tómatelo con humor

Yo busco por tí